En mi tercer año del colegio cuando tenía dieciséis años, estudié en Brasil con un programa de intercambio internacional que se llama American Field Services (AFS.) Tener la oportunidad de estudiar afuera de nuestro país no era cosa fácil para mi familia. Para pagar mi pasaje, yo trabajaba como mesera en un restaurante que se llama Original House of Pancakes. No me gustaba ser mesera para nada. El trabajo era duro y estresante. Pero valía la pena, cien por ciento.
Como he dicho muchas veces, la experiencia era tremenda. En Brasil, me maduré rápidamente. Experimenté una libertad e independencia que nunca había experimentado como adolescente en los Estados Unidos. Viajé por todas partes de Brasil con mis amigos. Conocí personas con perspectivas distintas. Conocí no sólo la pobreza del tercer mundo sino también la capacidad de alegría dentro de cada ser humano. La gente brasileña era encantadora. Durante mi tiempo allí, me sentía tan querida por todos.
Cuando regresé a los Estados Unidos, era una persona diferente. Era más consciente del mundo, más generosa con mi espiritú, más sensible, y mucho más abierta. Pero la parte difícil era que eché de menos a Brasil y a los amigos Brasileños. No sabía que hacer. Y todavía me siento muito saudade (nostalgia) para el país y la gente.

El fin de semana pasada, yo fui a Boston para visitar a mis amigos brasileños. No había visto a mi amigo Nelson desde hace veinte años.

Hoy en día, Nelson es un músico en Sao Paulo y ayer me envió algunas canciones que grabó recientemente. Nelson canta en portugués y español. Les puedo enseñar las canciones en clase un día. Me disfruté tanto del tiempo con ellos y ahora tengo planes de viajar a Brasil en la primavera. Vamos a ver si puedo realizar el viaje.
¿Has tenido una experiencia que ha cambiado tu vida? ¿Has tomado un viaje a un lugar totalmente diferente? Cúentanos en los comentarios. Queremos saber.
(photos courtesy of Cafe do Brasil.com)